El Lore de Drew Wagar: La Federación

La Federación es la más antigua y grande de las “Tres Grandes” súper potencias existentes en el universo ocupado por la Humanidad de Elite: Dangerous. Existe desde hace mil años, remontándose sus orígenes hasta el año 2060.

Ya en los primeros años del siglo XXI, muchas grandes corporaciones controlaban recursos humanos y financieros en una escala mucho mayor que algunos paises. En los años que siguieron a la devastación ocasionada por la III Guerra Mundial en la década de 2040, la influencia de las corporaciones se incrementó de forma drástica a partir de 2050.

Después de la guerra, la potencia dominante eran los Estados Unidos de América y, a medida que el resto de los demás países se unieron a él en las siguientes décadas, pasó a llamarse Federación de los Estados Unidos y más tarde “La Federación”, ya que la referencia implícita en el nombre a una de las potencias anteriores a la guerra era un impedimento para que muchos de lo restantes paises se unieran. Tuvo una Constitución y un marco legal derivados de las antiguas potencias, si bien mucho más simplificado.

La actividad industrial abrió el camino y, finalmente, se convirtió en el motor de la nueva Federación. Se construyó una base en Marte y la Luna fue fuertemente industrializada en 2080. Esta actividad fue inicialmente orientada a la necesidad de reconstruir la economía y ecología terrestres, destrozadas después de los destrozos ocasionados por la guerra. La actividad industrial se extendió rápidamente a lo largo del sistema solar, de forma que el escenario estaba preparado para la interpretación más pura del Capitalismo que haya conocido la Humanidad.

Se lanzaron sondas interestelares, y el descubrimiento de vida en el sistema Tau Ceti estimuló a la Humanidad para alcanzar las estrellas. Treinta años más tarde se estableció la primera colonia, a la que siguieron otras muchas en lugares próximos a Sol. Se descubrió también vida en Delta Pavonis si bien, casi de forma inmediata, la misma resultó exterminada por las acciones de los colonos que allí se asentaron.

Problemas similares se produjeron en los sistemas Beta Hydri y Altair. La Humanidad comenzó a extenderse sin control, en un remedo de los problemas experimentados en el siglo anterior. Tau Ceti recibió la advertencia de Sol para que adoptase medidas para la preservación de sus formas de vida locales, si bien la única respuesta que se recibió fue el silencio. Hay informes contradictorios, pero los registros de la época (que generalmente eran favorables a Tau Ceti) indican que la colonia se vio sometida a muy duras condiciones y que, simplemente, era incapaz de poder cumplir con las excesivas demandas realizadas por Sol. A lo largo de la siguiente década se repitieron los ultimatums en varias ocasiones, si bien todos ellos fueron igualmente ignorados por lo que, con el tiempo, la paciencia de Sol se agotó.

Esta situación culminó en la primera batalla interestelar, que tuvo lugar en 2241, entre las fuerzas de Sol (que habían tenido que hacer un largo viaje para llegar) y los rebeldes de Tau Ceti. La batalla no fue decisiva, forzando a Sol a tener que aceptar un inoportuno acuerdo para formar una Uníon de Sistemas con una agenda común y derechos independientes, naciendo la verdadera Era de la Federación. Aunque Sol dominó los asuntos de la Federación durante siglos, fueron cinco los sistemas fundadores por propio derecho: Sol, Tau Ceti, Delta Pavonis, Altair y Beta Hydri.

A corto plazo, muchos otros sistemas fueron colonizados por una Humanidad que se expandía hacia las estrellas. Un objetivo notable de esta colonización fue el sistema Achenar en 2310. En un golpe de liderazgo, Achenar rehusó a unirse a la Federación lo cual, a la postre, daría lugar al nacimiento del Imperio, después de una serie de guerras que dieron comienzo en 2330 y que duraron 50 años, entre la Federación y los colonos de Achenar. En 2380 se firmó un tratado, si bien fue ignorado en gran medida en años posteriores.

La Federación cedió varios sistemas a grupos religiosos, en particular el de la Estrella de Van Maanen, que se cedió a los “Guardianes del Espíritu Libre” en 2480. El sistema aún necesita un permiso especial para poder ser visitado. Los años 2500 y 2900  se vieron marcados por un dominio creciente de las corporaciones, así como por la explotación comercial e industria de sistemas cada vez más alejados de Sol, estableciéndose muchas colonias mineras y de extracción, que aún hoy en día reportan grandes beneficios.

En 2994 estalló otro conflicto entre la Federación y el Imperio, en el sistema Alioth. La destrucción ocasionada por las batallas, que duraron más de 200 años, dio como resultado el nacimiento de la Alianza, cuando los residentes en Alioth se rebelaron contra las dos grandes súper potencias, empujándolas fuera de su sistema.

En 3300, la Federación sigue siendo la súper potencia más grandes, manteniendo su influencia sobre docenass de sistemas estelares dentro de la “burbuja” del espacio conocida como “los Mundos Centrales”. Posee una fuerza militar significativa integrada por su marina de guerra, siendo su nave más importante el crucero de batalla de clase “Farragut”, un buque de unos 2 kilómetros de largo. Un mero despliegue de este tipo de naves tiende a poner rápido fin a cualquier clase de incidente que no sea de especial relevancia.

 

La Federación continúa siendo impulsada por la corporaciones, algunas de las más famosas de las cuales tienen historias cruzadas con la Federación. Así, la sociedad Sirius, quizás la más grande de todas ellas y que opera fuera del sistema Sirio, tiene el monopolio de los generadores de energía y de la teconología de hipervelocidad. Otros fabricantes de naves y equipamiento son famosos a lo largo de todo el espacio, con nombres como Core Dinamics, Lakon Spaceways, Whatt & Pritney, Durn & Resner, Faulcon DeLacy, Zorgon Peterson y Saud Kruger. Se trata de mega corporaciones que controlan el nacimiento, vida y muerte de sus empleados, a los cuales cubren todas sus necesidades pero de los que esperan lealtad absoluta a cambio.

La tecnología es una parte importante de la vida de cualquier ciudadano de la Federación, mientras que la economía es impulsada por un consumo evidente (y, a menudo, obligatorio) de los nuevos y emocionantes dispositivos, mercancías, lujos y consumibles que se desarrollan. La sociedad se ha pasado al “usar y tirar”, siendo habitual la nueva y excitante sustitución de “lo viejo y anticuado”, a menudo a los pocos meses de su adquisición. Esto lleva a una cultura de constante oferta y demanda, con trabajadores que gastan su salario de forma continua para mayor éxito de las corporaciones.

En sentido estricto, la Federación se compone de “Estados”, de una forma similar al los Estados Unidos de la Tierra del siglo XXI, si bien a una escala mucho más grande, en la que los Estados han pasado a ser sistemas estelares completos. La Federación mantiene un sistema electoral presidencial, pero las empresas influyen también en esto de forma dramática, de forma que sus empleados son animados a votar de acuerdo con los deseos de su corporación. La corrupción, el soborno y la influencia solapada son moneda corriente, mientras que las libertades individuales han quedado suprimidas en favor de los beneficios. La codicia es buena.

El modelo capitalista de la Federación conserva las ventajas y desventajas económicas de sus predecesores, de forma que hay muchas personas ricas pero también muchas en la miseria más absoluta, deudores de empresas en tal magnitud que pueden ser considerados como esclavos asalariados.

El actual presidente de la Federación, Zachary Hudson, no resultó elegido por el voto popular, sino más bien por una pérdida de la confianza de la entonces desaparecida presidenta Halsey, lo que llevó a muchos observadores a indicar que las corporaciones eran las que estaban manejando el timón, bajo una fina apariencia de democracia.

En cualquier caso, la Federación continuará ejerciendo un dramático y, posiblemente, el más importante efecto sobre el futuro del espacio habitado por la Humanidad.